10 formas de perder el trabajo en las redes sociales

15 May

Las redes sociales son un buen lugar para conocer gente y encontrar trabajo, También para perderlo, si no se tiene cuidado con ciertos comportamientos imprudentes.

Si bien es cierto que los medios sociales tienen gran cantidad de características positivas y que aportan a sus usuarios un gran numero de ventajas, también es cierto que no todo es positivo, ya que su (mal) uso puede tener consecuencias adversas, entre las que se incluyen la pérdida de privacidad, de la reputación y, en algunos casos extremos, del empleo o incluso de dinero.

La principal, aunque generalmente menos importante, consecuencia del uso de los medios sociales es la pérdida de privacidad. Aunque en todos existen mecanismos para proteger la privacidad, lo cierto es que muchas personas no activan esta protección, y aún en el caso de hacerlo, ésta no es completa. Así, por el simple hecho de participar en estas redes sociales y tener amigos en ellas se puede estar revelando información insospechada, como las preferencias sexuales.

  • Una trabajadora de una aseguradora suiza informó una mañana a su empresa de que sufría migrañas, por lo que no podía trabajar con un ordenador (debía permanecer en reposo y a oscuras), descubriendo su empresa posteriormente que había estado actualizando su perfil de Facebook regularmente durante su convalecencia, lo cual fue causa de despido.
  • 13 tripulantes de cabina de una conocida aerolínea británica insultaron a los pasajeros de la compañía (identificándose como trabajadores de dicha aerolínea) en un intercambio de mensajes público en Facebook, lo que les costó el trabajo.
  • Una trabajadora de una empresa de logística inglesa escribió en su perfil público de Facebook que se aburría en el trabajo, tras lo cual fue invitada a buscarse otro en el que no se aburriera tanto.
  • Una profesora de un colegio público americano fue despedida tras insultar a sus alumnos en Facebook y afirmar que los odiaba.
  • Un trabajador un distrito escolar americano fue despedido tras hacer comentarios racistas sobre sus actividades laborales y mostrar un comportamiento poco apropiado según su empleador.
  • Un trabajador de un call centre afirmó que no podía ir a trabajar porque estaba enfermo, aunque gracias a su página de Facebook, los responsables de recursos humanos de su empresa supieron que lo que realmente sucedía es que tenía resaca y no quería ir a trabajar. Tras un intercambio de correos electrónicos con recursos humanos, se intuye que acabó despedido.
  • Un becario de un banco americano comunicó a su jefe que no podía ir a trabajar al día siguiente porque tenía una emergencia familiar, cuando lo que realmente iba a hacer era ir a una fiesta de Halloween, tal y como demostraron las fotos de su perfil de Facebook.
  • Una trabajadora inglesa acabó despedida por insultar a su jefe en Facebook y olvidar que lo tenía como amigo y que por lo tanto podía verlo.
  • Una camarera americana fue despedida tras insultar y cotillear sobre los clientes del restaurante en el que trabajaba a través de Twitter.
  • 27 trabajadores de un club del automóvil americano fueron despedidos por los comentarios que hicieron sobre algunos de sus compañeros en sus paginas de MySpace.

Hay que destacar que aunque los ejemplos descritos han tenido lugar, en su mayoría, en países anglosajones, lo cierto es que la falta de sentido común no conoce de fronteras geográficas, como demuestran algunos mensajes, similares al que se puede ver a continuación, que empiezan a ser relativamente habituales en Twitter.

También son relativamente comunes los casos de recién graduados que han tenido dificultades para encontrar su primer trabajo por culpa de fotos, vídeos o comentarios que en su momento les parecieron muy divertidos, pero que a sus posibles futuros jefes no se lo parecieron en absoluto. Ciertamente y siendo objetivos, no se puede culparlos de no querer tener en su equipo a alguien famoso por sus borracheras, comentarios xenófobos o por sus aparentes problemas de consumo de estupefacientes.

Todo esto nos lleva a constatar que la existencia de Internet y en especial de los medios sociales, ha dado lugar a que todos tengamos una “reputación online”, fácilmente accesible a través de búsquedas en Google y/o en las redes sociales, que puede no dar una imagen muy favorecedora de nosotros. Por lo tanto, y aunque parezca que sólo las empresas deben de preocuparse de su reputación de marca online, es conveniente que todos gestionemos nuestra “marca personal” para evitar encontrarnos con sorpresas desagradables.

Finalmente, resaltar que el principal mensaje de este artículo es que aunque las redes y medios sociales tienen muchos aspectos, de hecho casi todos, positivos, hay que tener en cuenta que la privacidad en Internet prácticamente no existe y que la información que incluye en los medios sociales puede afectar negativamente a la reputación. Por lo tanto, este artículo quiere ser una llamada al sentido común y a resaltar que conviene tener en cuenta que ese comentario, foto o vídeo tan divertido y que en teoría sólo pueden ver tus amigos, posiblemente pueda acabar viéndolo cualquiera, incluidos tus compañeros de trabajo, profesores, jefes o familia.

Y para acabar y especialmente dedicado a aquellos que sólo leen el primer y último párrafo de los artículos: ¡Piénsatelo dos veces antes de añadir a tus jefes, padres o profesores como amigos en Facebook, MySpace, Tuenti, Orkut o Keteke!

Publicado orginalmente en Debate y Conocimiento – Fundación Telefónica, el 21/04/2010.

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